Cosméticos de lujo en la crisis

Los cosméticos de lujo son un extraño pero curioso caso. En un contexto global de crisis económica, todo parecería indicar que los bienes menos necesarios serían los primeros en sufrir la austeridad y abstención de sus clientes. Los cosméticos de lujo, en cambio, contraponen está intuición con un dato claro: no sólo no han reducido su facturación por la crisis, si no que durante este periodo la han aumentado.

 

Antes de estallar la crisis, el sector de la cosmética de lujo estaba tocado, presentando pérdidas y decrecimiento entre 2007 y 2009. Desde entonces, los cosméticos de alta gama han recuperado, poco a poco, el terreno perdido, evadiendo el impacto que la crisis ha tenido en todo el tejido productivo y capeando, con cierto éxito, las dificultades con que la coyuntura económica desafía a cualquiera que pretenda vender sus productos.

Ahora bien, ¿qué distingue los cosméticos de lujo de los cosméticos convencionales – habitualmente conocidos como mass market-? Principalmente, cinco motivos:

1. Precio: los años de investigación se pagan y los cosméticos de lujo requieren de mucho trabajo en el laboratorio para encontrar las fórmulas químicas que los componen.

2. Packaging: los envases son tan importantes como el cosmético; deben ser de diseño, de calidad y fáciles de usar.

3. Distribución y publicidad: la distribución de los cosméticos de lujo es selectiva, imposibilitando que las grandes superficies y muchos comercios dispongan de ellos; si quieres estos productos, deberás acudir a establecimientos especializados y autorizados por las productoras. No se anuncian por televisión, llegan a los clientes por el boca boca o a través de revistas o profesionales del sector.

4. Sensación: el cosmético de lujo no sólo debe ser eficaz, sino que debe cuidar todos los aspectos; siendo especialmente relevante la calidad de su textura y consistencia, que lo diferencia de los cosméticos mass market.

5. Resultado: mejores activos y composición deben resultar en un impacto positivo más evidente en la piel del cliente.

Esta cosmética de lujo, como antes mencionábamos, no sólo ha sorteado la crisis, ha conseguido crecer y facturar más cada año. El pasado 2010, después de duros años de pérdidas en el sector, presentaron un balance positivo con un crecimiento de más del 3,7%. 2011 fue un año especialmente bueno, con un crecimiento del 10% y para el presente 2012 se espera un crecimiento del 4%.

¿Cómo es posible que en época de crisis este sector prospere – siendo sus productos prescindibles-?

Fuentes del sector explican este hecho por dos razones. Por un lado, comprar cosméticos de lujo, explican, no es sólo comprar un cosmético. Estos productos permiten al cliente colocarse en el nicho del mercado donde le gusta verse. Por tanto, no se compran los cosméticos solo por su necesidad o por sus resultados; se compran porque hablan de nosotros y le dicen a la sociedad, y a nosotros mismos, qué lugar ocupamos en ella.

Por otro lado, la compra de cosméticos de lujo es un proceso llamativo. Para comprarlos, “no basta con tener dinero, es necesario saber. Se deben conocer direcciones, marcas y profesionales”, como menciona María Martínez, de Laconicum.

Por estos motivos la cosmética de lujo puede estar de enhorabuena, en los tiempos más difíciles le ha sonreído la fortuna.

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