Comercio electrónico, presente y futuro del negocio

El comercio electrónico, también conocido como e-commerce, es una reciente y cada vez más extendida práctica que consiste en desarrollar y emplear soporte web para comercializar los productos o servicios. Por su fácil implementación y efectos, el comercio electrónico presenta un crecimiento muy elevado, cada día más, constituyendo una útil herramienta de trabajo para muchas empresas.

El comercio electrónico data de 1990, con los primeros pasos de Internet, aunque su antecedente más inmediato fecha de finales del siglo XIX cuando las americanas Montgomery Ward y Sears revolucionaron sus sectores con las ventas por catálogo.

Esa nueva forma de vender permitió llegar a hogares muy alejados de las ciudades o de los puntos de venta, dando la posibilidad a aquellas gentes a comprar productos que, de no ser por catálogo, le resultarían inaccesibles. Es evidente que el resultado fue muy exitoso y que, tras Montgomery Ward y Sears, todas las empresas empezaron a desarrollar esta estrategia comercial.

La aparición de internet ha revolucionado el comercio electrónico del mismo modo que la venta por catálogo revolucionó el mercado en el siglo XIX y XX. Con internet, el e-commerce se ha convertido en algo accesible y cercano a toda la población desde prácticamente cualquier parte del mundo, pero eso sólo es una de las ventajas. Veamos qué más aporta el e-commerce a cualquier negocio que lo desarrolle:

1. No hay límites geográficos o temporales: puedes comprar cualquier cosa en cualquier momento, bien sea desde el trabajo, desde casa o fuera de ella. Disponibilidad de mayor oferta y variedad de productos y servicios.

2. Tiene un impacto global, no limitando su alcance a las fronteras territoriales, si no a todo el mundo.

3. Información e Interactividad: Se reducen notablemente el esfuerzo necesario para informarse – pues la información es fácil de obtener vía web-, así como hace al consumidor copartícipe del proceso de entrega de bienes en el mercado.

4. Implementan las redes sociales como parte fundamental del comercio electrónico, pudiendo generar nuevos lazos con el cliente que lo fidelicen al consumo de la marca.

No obstante, y aunque el e-commerce es de libre acceso a todos los comercios que estén interesados, la nueva normativa de venta por internet exige a particulares y empresas ajustarse a las siguientes obligaciones:

1. Dejar constancia registral del nombre de dominio o dirección de Internet.

2. Ofrecer de forma permanente, fácil y gratuita información general sobre su empresa. (Datos del Registro de la propiedad Empresa, CIF de la empresa, Dirección y Contacto).

3. Tienen el deber de colaboración con las autoridades.

4. Deberán retener los datos de tráfico relativo a las comunicaciones electrónicas.

El comercio electrónico es, por todo lo anterior, una forma ideal de expandir los limites geográficos de nuestro negocio, como están haciendo ya muchas empresas, y empezar a trabajar con clientes que habitualmente no harían consumo de nuestros bienes y servicios. Es también un desafío organizativo para muchos negocios, pero que sin duda alguna puede aportar grandes réditos en publicidad y consumo de la marca.

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