Adolfo Dominguez capea el oleaje

El presidente de Adolfo Domínguez ha explicado hoy que cerrarán aquellos establecimientos que no generen beneficios brutos de explotación positivos. El pasado 2012, la firma gallega cerró un total de 39 tiendas en España y todo apunta a que seguirá ajustando su red de establecimientos a lo largo de este año.

 

 

Adolfo Domínguez contaba 469 tiendas a finales de 2012, 102 de las cuales eran franquicias. Si bien cerró el ejercicio con 23,9 millones de euros de pérdidas, tanto los miembros de su consejo de administración como los altos ejecutivos de la compañía cobraron un 5,4% más respecto del pasado ejercicio – es decir, 2011 –.

Afrontar la crisis económica es una tarea ardua para todos los sectores, pero el sector textil está sufriendo más que otros sectores. Ropa y moda constituyen un elemento indisoluble. Si bien la ropa satisface la necesidad de abrigarnos y cubrir nuestras vergüenzas (allí donde la sociedad lo exige),la moda es, cuanto menos, prescindible. Es por ello que, a lo largo de los últimos meses, muchas grandes cadenas han encontrado dificultades para mantener su estructura a la par que descendían las ventas.

Adolfo Domínguez dispone hoy de 430 tiendas en España, 87 de ellas franquicias. Los restantes, están localizados en su mayoría, en “corners” de El Corte Inglés, por el que apostó la marca hace años como centro donde situar sus superficies de venta.

El mundo de la moda parece vivir en dos niveles. Por un lado, se mantiene la pomposidad y glamur de los eventos internacionales, los desfiles y pasarelas. La 080 Barcelona, de la que hablamos recientemente en este blog, es buena muestra de ello.

Por otro lado, las tiendas, salvo contadas excepciones, bien pertenezcan a grandes firmas o no, sufren las consecuencias de una crisis económica que se deja sentir en todos los sectores, y que también distingue entre pudor y belleza, entre ropa y moda, haciendo de lo primero un bien necesario, pero del segundo un lujo prescindible.

Los augurios económicos,  porque deben considerarse como tales y no como pronósticos o previsiones, son aun confusos. Año a año se retrasa un ejercicio más el crecimiento económico de España mientras el sector textil, como otros tantos sectores, mira hacia el horizonte con la permanente sensación de no poder alcanzarlo; y lo cierto es que no puede hacerse, el horizonte es, por definición, inalcanzable, pero de bien seguro el sector textil se contentará con avistar tierra firme y segura que refugie sus negocios del tormentoso oleaje que los sacude ahora.

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