Entra en vigor la totalidad de la nueva normativa Europea de productos cosméticos

El pasado Julio entró en vigor la totalidad del Reglamento 1223/2009, que habían aprobado el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo el 30 de noviembre de 2009, que homogeneíza la legislación europea aplicable sobre productos cosméticos.

 

 

El sector cosmético venía demandando, desde la integración de las comunidades europeas en la Unión Europea en 1986, que la regulación de los productos cosméticos, diferente entre todos los países miembros, se cohesionara bajo un reglamento europeo único las garantías de todos los productos que se comercializaran en europa.

La normativa europea, que el 11 de Julio entró en vigor la totalidad del texto –pues ya se aplicaba parcialmente desde 2010 -, tiene por objetivo mejorar y estandarizar la regulación en los siguientes aspectos:

 

Protección de los consumidores:

Creación de una base de datos única de productos y un portal electrónico de notificación que permitirá a los servicios toxicológicos europeos informar y resolver incidencias rápida y eficazmente.

Se atribuye la responsabilidad al distribuidor de garantizar que los productos que pone a la venta cumplen con los requisitos y obligaciones indicados en el reglamento.

Se atribuye la responsabilidad a los productores y los distribuidores de cosméticos de informar a la Unión Europea si tienen conocimiento de efectos graves no deseados de sus productos.

 

Transparencia en el acceso a la información

La normativa europea también pretende garantizar y facilitar el acceso a las bases de datos de productos cosméticos.

 

El sector cosmético ha recibido con entusiasmo la aplicación total del reglamento del 2009, pues reduce drásticamente las diferencias y, por tanto, requisitos técnicos específicos de cada Estado para la comercialización de los productos cosméticos en su territorio. Asimismo, la normativa europea garantiza una mayor seguridad de los productos comercializados en Europa, evitando que productos de baja calidad, muchos de ellos importados o fabricados en el extranjero, puedan competir en precio – pero no en seguridad y calidad – con los producidos bajo los antiguos estándares europeos.

Anteriormente, la Unión Europea, en su voluntad de desarrollar una regulación sostenible de los productos cosméticos que se venden en Europa, prohibió la comercialización de los productos cosméticos que hubieran sido probados en animales. Esta regulación, que también recogimos en este blog, se suma a las políticas europeas de protección de los consumidores, como la aprobada en julio, pero también al ánimo de proteger a los animales de la experimentación innecesaria.

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