Se discute en Estados Unidos la venta del cigarrillo mentolado

Muchas de las iniciativas que se originan en otras partes del mundo, tarde o temprano son discutidas en el Parlamento Europeo, llegado a adoptarse en algún caso en mayor o menor medida. Recientemente hemos visto como medidas políticas adoptadas en otros países, como la estandarización de las cajetillas en Australia – que ya tratamos en este blog –, se trasladaba a las instituciones políticas europeas.

 

 

También hemos narrado aquí el debate europeo y la fortaleza y unidad del sector al defender su posición frente a unas instituciones que, según nos recuerdan cada 4 años, nos representan, pero que, en el desarrollo de sus propuestas, parecen olvidar que sus decisiones afectan a muchas familias.

Por eso hoy queríamos hacernos eco de una noticia que llega desde los Estados Unidos. Se ha sometido a consulta pública y durante 60 días si los cigarrillos mentolados son más adictivos que el tabaco sin aroma. Estos cigarrillos suponen un cuarto del total de ventas de cigarrillos en Estados Unidos y parece ser son el blanco preferido del Comité de Asesoramiento Científico de Productos de Tabaco, que ya intentó eliminar el tabaco, sin éxito, en el año 2011.

 

 

Según la opinión del Comité anteriormente citado, y basándose en un estudio, así es, pero debiéndo aún verificar la veracidad y solidez de este estudio, permanecemos atentos a la evolución de la consulta y sus consecuencias.

Aun así, nos sorprende ver que Estados Unidos, adalid de la libertad individual y respeto de la autónoma voluntad de sus ciudadanos, discuta qué se puede comprar y qué no; y amenace, como ya advierten los medios de comunicación del país norteamericano, dos de los tres principios fundacionales recogidos en la “Declaración de Independencia” que llevó a trece pequeñas colonias americanas a desafiar a la todopoderosa Gran Bretaña para constituir, hace ya 240 años, un país independiente.

Esta declaración fundacional defendía que “todos los hombres son creados iguales” y dotados de ciertos derechos que no les puede ser arrebatados, entre los que están el derecho a “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Entristece ver que las declaraciones que unieron a un pueblo para procurarse un Gobierno justo hace más de dos siglos pierden fuerza en los tiempos revueltos que corren; pero no dudamos que el sector tabaquero europeo, como ha demostrado recientemente, no dudará en volver a concentrarse en Bruselas para recordar a las instituciones que, como ya hicieran los padres fundadores americanos, son conscientes de sus derechos y no renunciarán a ellos sin hacerse oír.

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