La Organización Mundial de la Salud recomienda regular el cigarrillo electrónico

La Organización Mundial de la Salud -OMS- publicó el pasado martes un informe sobre los cigarrillos electrónicos o e-cigarettes, en el que insta crear una regulación sobre estos dispositivos y el contenido de los mismos. Añade también prohibir el uso de los mismos en espacios cerrados, su publicidad y la venta a los menores de edad.

 

 

El informe se debatirá por los estados miembros de las Naciones Unidas durante el mes de octubre en Moscú, Rusia. Desde la Organización de salud se expresó la preocupación que supone que un mercado de más de 3.000 millones de dólares esté concentrado en manos de empresas tabaqueras multinacionales.

La OMS declaró hace 10 años la guerra contra lo que define como el gran tabaco, y creó la Convención Marco sobre el Control del Tabaco, elaborando el primer tratado a nivel mundial sobre salud pública. El tratado entró en vigor en el año 2005 y fue ratificado por 179 estados miembros.

Hay que mencionar que la OMS ya había indicado, incluso antes de presentar el informe, que se mostraba a favor de aplicar restricciones al cigarrillo electrónico parecidas a las que se aplican a los productos que contienen nicotina, incluyendo también aquellos que no producen humo.

 


 

La Organización insiste en cambiar las regulaciones existentes y añade también la posibilidad de prohibir que los fabricantes de cigarrillos electrónicos afirmen que estos pueden contribuir o ayudar a que la gente deje de fumar, a menos que los fabricantes puedan demostrar lo contrario mediante “evidencia científica convincente“.

Un portavoz comentó que los e-cigarettes deberían regularse con el fin de “minimizar el contenido y las emisiones de tóxicos“. Añadió que aquellos compuestos con sabores a fruta, caramelos o bebidas alcohólicas deberían prohibirse también, así como las máquinas expendedoras que se encuentren en determinadas ubicaciones.

Científicos y expertos se encuentran divididos sobre los riesgos y potenciales beneficios de los cigarrillos electrónicos, que se consideran popularmente menos dañinos que el tabaco. Sobre esta misma línea, un grupo de científicos comentó a la OMS durante el mes de mayo que los e-cigarettes no fueran calificados como productos derivados del tabaco, aunque por el contrario, otros expertos mantuvieron que la OMS debería introducir una regulación más estricta.

En cuanto a las tabaqueras, Philip Morris International, Imperial Tobacco, British American Tobacco  y Altria Group están lanzando con más regularidad nuevas marcas de cigarrillos electrónicos ante el estancamiento de ventas de productos convencionales.
Wells Fargo pronosticó durante el mes de julio que las ventas de los cigarrillos electrónicos superarían las ventas del tabaco tradicional en 2020. La industria del e-cigarette tiene futuro y se estima que las ventas mundiales pueden comprender unos 3.000 millones de dólares.

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