El Ministerio de Salud de Brasil da una Vuelta de tuerca al tabaco

prevé adoptar una medida ya conocida en el sector tabaquero: implementar, igual que ya ha hecho Australia, el empaquetado genérico del tabaco. De ésta forma, el cerco se cierra más aún para los fumadores de Brasil, el país que encabeza la lista del mundo como mayor exportador de tabaco.

La Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, organismo dependiente del Ministerio de Salud de Brasil, ha presentado un proyecto que defiende e insta al Gobierno a implantar las cajetillas genéricas de tabaco. Australia, como ya comentamos en éste blog tiene vigente hoy en día esta medida, y Brasil pretende adoptarla con el fin que las cajetillas sean completamente iguales y uniformes, de forma que las marcas de los cigarrillos no conseguirían diferenciarse a partir de colores, logos o símbolos. En este sentido, sólo un tipo de letra o estilo podrá ayudar al consumidor a decantarse por un fabricante u otro, y según esta agencia se evitará que el fumador o futuro fumador se vea atraído por el diseño que representa la cajetilla y distingue la marca del tabaco.

Si bien la propuesta debe primero llegar a las Cortes brasileñas, la simple presentación de este proyecto ha provocado que las tabacaleras se opongan de lleno a las medidas ya que consideran que no tiene cabida la imagen de marca y por lo tanto, su diferenciación entre las diferentes ofertas presentes en el mercado tabaquero.

La agencia también ha destacado que para que esta propuesta pueda progresar, algún grupo parlamentario deberá presentar un proyecto de ley. Un portavoz de la agencia añadió también que será necesario realizar una consulta pública sobre el fondo del proyecto.

El nuevo proyecto acompaña el paso firme de la presidenta del gobierno de Brasil Dilma Rousseff en su cruzada contra el tabaco. En 2011 promulgó una ley que prohíbe fumar en aquellos lugares públicos cerrados, como restaurantes, bares, centros comerciales, entre otros. Además, esta ley vino acompañada de una suspensión de publicidad de todo aquello que pudiera relacionarse con la venta del tabaco, y es que Brasil mantiene un pulso firme con las tabacaleras, ya que desea acabar con los problemas que origina el tabaquismo. Además, se aprobó otra ley durante el pasado Diciembre que prohíbe la fabricación, distribución y comercialización de productos, tanto nacionales como importados, que puedan imitar o emular la forma de cigarrillos; una medida similar a la presentada por el comisario Tonio Borg que explicábamos en otra publicación.

Consideramos que los organismos sanitarios de Brasil han estudiado y seguido muy de cerca las normativas comunitarias ya que también existe un debate sobre aquellos aditivos presentes en el tabaco, y la agencia de vigilancia sanitaria advierte que hoy en día ya se utilizan cerca de 600 aditivos en la elaboración de cigarrillos y otros productos derivados del tabaco. La agencia mantiene que estas sustancias suavizan o disimulan el sabor del tabaco y considera que pueden llegar a aumentar la adicción. El portavoz añadió que “[estas sustancias] son añadidas intencionadamente a los productos derivados del tabaco para enmascarar el mal gusto de la nicotina, disfrazar el olor desagradable, reducir la porción visible de humo y disminuir la irritabilidad del humo para los no fumadores”.

Finalmente hay que mencionar que el gobierno brasileño cree que al aumentar la carga fiscal sobre el tabaco, su consumo bajará, pero por otra parte ha de destacarse que Brasil ha de hacer frente a un problema compartido por España y parte de la Unión Europea: el contrabando de tabaco; y se estima que el 30% de los cigarrillos que se comercializan y distribuyen en Brasil provienen del mercado ilegal.

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