Reconocimiento biométrico y visión artificial, la tecnología del futuro en el punto de venta

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Si tuviéramos que citar qué tecnologías revolucionarán el modo en el que compramos actualmente, quizá nos encontraríamos con más dudas que certezas. Los cambios se producen con más rapidez y son más volátiles. Los consumidores han modificado radicalmente su modo de comprar y de relacionarse con las marcas, no hay duda. Esto supone un reto para los establecimientos físicos y parte de su supervivencia recae en la necesidad de adaptarse a los nuevos escenarios. 

La consultora Deloitte ha publicado el estudio Retail 360 Connected Stores en el que se intenta arrojar un poco de luz ante el incierto horizonte de los puntos de venta físicos y cómo estos interactuarán con la tecnología. La biometría es una de las mejor posicionadas para una implantación más inmediata en todo el mundo por la facilidad y la comodidad que supone a la hora de realizar un pago. Ya sea a través del reconocimiento facial o dactilar, esta tecnología agiliza, simplifica y hace más seguro el proceso de pago en el establecimiento. Es un proceso automático y no necesita la intervención humana.


Visión artificial
El estudio va más allá y cita otro de los cambios que están llamados a revolucionar el sector del retail: la visión artificial o por ordenador. Esta tecnología es capaz de analizar visualmente el comportamiento del cliente en el punto de venta y extraer información. A través de cámaras de vídeo se puede clasificar al consumidor gracias a algoritmos. El objetivo es poder sacar conclusiones que permitan mejorar la distribución de los productos o la ubicación de los empleados. En tiendas de moda, por ejemplo, se puede observar el mapa de calor del establecimiento, cuáles son las zonas en las que los clientes van más al probador y cuáles son las zonas en las que los clientes acaban comprando el producto.

Internet de las Cosas e Inteligencia Artificial

Además de la biometría y la visión artificial, hay otras tecnologías que llevan años desarrollándose y que están teniendo aplicaciones prácticas en múltiples sectores como el Internet de las Cosas (IoT) o la Inteligencia Artificial. En el caso de esta última, ya existen grandes almacenes que utilizan esta herramienta para ayudar a sus clientes a circular por sus centros o asistir a sus usuarios a navegar por sus plataformas de e-commerce. Por su parte, el Internet de las Cosas ha permitido el control y la gestión del stock gracias a la instalación de sensores. En definitiva, recopilar y analizar los datos de su inventario que sirvan para proponer acciones de marketing con el objetivo de optimizar el material almacenado.

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