A TRAVÉS DE LA CONECTIVIDAD NUEVOS SERVICIOS, NUEVAS DEPENDENCIAS

bitronic sep17 2

La extensión de las nuevas tecnologías a lo largo de los últimos años, el importante aumento de la conectividad de las personas, hogares y negocios, así como el interés de muchas empresas en el posible negocio que les supone poder “tratar” con la información generada por sus clientes han sido estímulos para que éstas dediquen ingentes esfuerzos en tratar de convencer a los consumidores sobre las supuestas ventajas que a éstos les conlleva sustituir la adquisición de bienes para pasar a consumirlos en forma de nuevos servicios.

Las relaciones comerciales entre clientes y proveedores basadas en recibir y pagar mensualmente por ciertos servicios no son nada nuevo para usted, que lleva años pagando sus cuotas de luz, gas o teléfono, y que asume como normal tener que disponer de estos bienes abonando, periódicamente, las correspondientes cuotas, ya sean fijas o según el consumo realizado.

Nadie se extraña de ello, pues a no ser que usted pueda abastecerse por sus propios medios de agua, pueda generar energía o quiera utilizar bombonas de butano, deberá asumir las cuotas de estos servicios como algo que le acompañará, esperemos, durante muchos años. Con el avance tecnológico y la democratización de internet, muchas empresas están optando por aprovechar la conectividad que acompaña a sus clientes y negocios, viendo en ella una buena oportunidad para replantear la relación económica y comercial que desean mantener con ellos.

 

En un contexto empresarial, el razonamiento de algunas empresas es simple: ¿porqué deberíamos vender nuestros productos y tratar de que nuestros clientes puedan utilizarlos sin necesitarnos, arriesgándonos a que compren y desaparezcan, si podemos convertirlos en servicios y crear con ellos una dependencia absoluta hacia nosotros? Es más, ¿por qué deberíamos conformarnos con ser su mero proveedor si podemos ser una pieza obligatoria para que sus negocios funcionen?

La voluntad de convertirlo todo en un nuevo servicio responde al interés de algunas empresas por intentar crear en sus clientes una relación de dependencia absoluta hacia ellas.
Algunas empresas no quieren que el cliente adquiera el producto, sino que pague indefinidamente a riesgo de quedarse sin éste, asumiendo sin saberlo una dependencia y un coste económico mucho más elevado del que imagina.

En este contexto empresarial, algunas empresas no se conforman tan sólo con ofrecer sus productos con un régimen de cuotas permanentes, sino que también obligan a sus usuarios a cederles la explotación de toda la información que éstos generan con el uso de sus productos, cuando no se designan directamente como propietarios de la misma.

Éstas, mediante sus productos y cuotas, acaban generando fuertes dependencias de sus clientes hacia ellas, disponiendo de un control absoluto de la información que generan sus productos, sea cual sea su naturaleza.

Llegados a este punto es de agradecer que existan empresas que comercialicen sus productos sin pretender ser  imprescindibles para sus clientes, negándose a generarles dependencias y situándose cerca, pero nunca en medio, en el uso diario de los mismos, ofreciendo opcionalmente a sus usuarios servicios complementarios.

La próxima vez que le planteen un sistema de cuotas obligatorias párese y reflexione. En demasiadas ocasiones se cumple el dicho de que “lo barato sale caro”. No escatime en valorar las implicaciones y alternativas que tiene a su alcance: su bolsillo y, sobre todo su negocio, se lo agradecerán.

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