9 cosas que debes saber antes de abrir una panadería o pastelería

Comenzar un negocio es algo complejo que requiere de preparación e investigación previas. Si estás en ese caso, te vamos a dar algunas pistas de lo que deberías saber antes de montar tu panadería o pastelería. Quizá muchas de ellas ya las tengas en mente pero no está de más repasar todo por si te has olvidado de algo.

Muchas de estas nuevas panaderías o pastelerías surgen después de que hayas trabajado durante un tiempo desde casa. Quizá hayas empezado a tener un volumen interesante de pedidos y te hayas planteado abrir un pequeño negocio. ¿Empiezas de cero y no sabes por dónde empezar? Aquí tienes algunas ideas.

 

1. Plan de negocio

 

No caigas en el error de pensar que tu plan de negocios está en tu cabeza, que no lo necesitas poner por escrito. Es uno de los peores errores que puedes cometer si empiezas un negocio. El plan de negocio te ayudará a desarrollar tu idea, a plasmarla en detalle, a descubrir cuestiones que quizá no habías planteado y que te pueden orientar a seguir una línea en los próximos meses. Todo el mundo te dará consejos, quizá algunos quieras reflejarlos en tu plan de negocio. Otro aspecto importante, es el crédito que quizá necesites para abrir tu panadería. Si vas al banco con un documento que detalle cómo funcionará tu negocio, será más fácil que te den ese préstamo. En el plan de negocio debe estar especificado el balance económico que esperas tener a corto, medio y largo plazo.

 

2. Experiencia

 

Un consejo interesante antes de abrir una panadería o pastelería es trabajar antes en otra. Los restaurantes o los bares pueden tener similitudes pero no son lo mismo. Si quieres ganar experiencia, ver cómo funcionan desde dentro, te aconsejamos que pases un tiempo trabajando en otra panadería. Aprenderás y conocerás más de cerca lo que te espera y cómo han solucionado determinados problemas, algunos ,incluso, que quizá ni te habías planteado. Los turnos, los proveedores, el inventario, los pedidos, por citar algunos, son cuestiones que tendrás que abordar en tu negocio y siempre va bien tener otras perspectivas antes de proponer tu propia organización.

 

3. Socios ¿sí o no?

 

¿Estás dispuesto/a a compartir tu sueño? Es un tema complejo el decidir si emprendes con alguien más o no. Cuando trabajas con un socio, debes ser consciente de sus pros y sus contras. Los pros son claros: si os complementáis y tu socio puede aportarte cosas que tú no tienes, y viceversa, es algo muy positivo. Sin embargo, también puede pasar que llegados los malos momentos, haya discusiones o, simplemente, tengáis opiniones enfrentadas en temas muy sensibles para la panadería. En ese caso, lo mejor es disolver la sociedad. También debes conocer la diferencia entre un socio inversor y un socio de negocio. El inversor se focalizará en obtener una rentabilidad de la inversión que ha hecho en tu panadería o pastelería mientras que el socio de negocios vivirá de forma más cercana el día a día de tu establecimiento. En cualquier caso, detalla por escrito en un documento el tipo de asociación que tienes y los derechos y deberes de cada parte.

 

4. Pide toda la ayuda que necesites

 

Es imposible que puedas conocer todos y cada uno de los aspectos que tu negocio requiere. Quizá se te dé bien el apartado contable pero no domines las recetas de pasteles. Puede que seas un buen líder y gestor de personas pero no sepas atender bien a los clientes. Cada persona tiene sus propios activos y es necesario que hagas un mirada hacia tu interior para conocer en qué puedes ayudar a tu negocio y en qué no. Analiza si lo que necesitas es contratar un gestor que te lleve las cuentas o un vendedor, por poner algunos ejemplos. El dinero no suele abundar y tendrás que decidir en qué parte de tu panadería o pastelería necesitas reforzarte. Plantéatelo como una inversión. Estos profesionales te aportarán un valor que tú no puedes dar a tu negocio.

 

5. Calcula los costes

 

Si piensas en montar una panadería o pastelería es clave que conozcas los costes de elaborar tus productos. Sólo de esa manera podrás fijar los precios. Es más fácil de lo que piensas perderte en ese océano de materias primas, proveedores y descuentos. Es duro decirlo pero sin un estudio meticuloso de los costes de producción, tu negocio no aguantará mucho tiempo. Si vendes por debajo de lo que deberías, quizá no pierdas clientes pero las facturas se empezarán a amontonar en tu despacho. Y si vendes por encima de lo necesario, también se te acumularán las facturas impagadas pero, en este caso, porque tus clientes dejarán de comprarte. Calcula un margen apropiado que te permita seguir adelante, acorde con tu mercado y tu entorno, y que no impida que tus clientes sigan visitándote.

 

6. Copia todas tus recetas y guárdalas

 

Documenta bien todas tus recetas (elaboraciones, ingredientes, pesos, medidas, etc.), sobre todo aquellas que sean más personales. Cuando lo hayas hecho, guarda estos documentos y compártelos sólo con personas de absoluta confianza. Es algo habitual tener un empleado/a que quiere montar también su propio negocio y copia recetas que triunfan para su propia panadería o pastelería. No hay que ser desconfiado pero sí precavido, no sería la primera vez que esto ocurre.

 

7. Eres el jefe

 

Muchas personas sienten la necesidad de caer bien a todo el mundo. Es algo habitual y no es algo malo si no te dedicas a gestionar equipos. Cuando eres el jefe o la jefa de tu propio negocio necesitas que te respeten tu autoridad. Si quieres caer bien a tus empleados, trátalos bien pero ten en cuenta que en ocasiones tendrás que ser exigente. Como ocurría antes con el precio de tus productos, el punto bueno es el punto de equilibrio. Es decir, tienes que saber cuándo hay que apretar a tu equipo para sacar el máximo rendimiento y cuándo hay que ser un líder motivador que les inspire. Si eres demasiado blando, tus empleados llevarán el negocio como ellos quieren, si eres demasiado duro, tendrás que llevarlo tú solo porque nadie querrá trabajar contigo. El término medio es, nuevamente, el acertado.

 

8. Trabajo duro

 

Ser dueño/a de una panadería o pastelería te reportará muchas alegrías y momentos de felicidad pero, no seamos ingenuos, también es un negocio que requiere muchos sacrificios y esfuerzos. Tendrás que dedicar muchas horas al trabajo, vivirás etapas en las que no tendrás vida fuera de tu establecimiento y no podrás ver prácticamente a tu familia. Es algo muy habitual en los negocios pero en panaderías y pastelerías todavía más. Como te decía, esto sucederá probablemente en los inicios y en las etapas más críticas. Pero si esto te sucede por regla general, quizá el problema es otro y tengas que analizar lo que no está funcionando.

 

9. Confía en un sistema de gestión que te facilite la vida

 

Cuando hablaba de momentos de felicidad y alegría, pensaba en esa hora del día en el que estás a punto de cerrar tu panadería o pastelería y ves como tu programa de gestión ya tiene todo el trabajo hecho como el registro de tus ventas, stock, pedidos, etc. En definitiva, toda la información que necesitas y en la forma que la necesitas. Confiar en un sistema de gestión como Pasteler te ahorrá tiempo y dinero. Además tendrás la posibilidad de centralizar todo en un mismo terminal con el que podrás incluso controlar la trazabilidad de tus productos.

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